PRONUNCIACIÓN Y GRAFÍAS MEDIAVALES

 

Ø      Distinguían dos variantes de  ‘s’: una sorda, que se escribía ‘ss’ cuando iba entre vocales (‘passan’) y solo ‘s’ en posición inicial o después de consonante (‘oviéronse’); y una ‘s’ sonora, cuando iba intervocálica (‘cosa’).

Ø      Se distinguía la ‘c’ o ‘ç’ sorda, que se pronunciaba como ‘ts’ (braço = bratso), del ‘z’ sonora, que se pronunciaba como ‘ds’ (fazer = fadser).

Ø      También se distinguía la ‘x’ sorda y la ‘g’, ‘j’ ( a veces también ‘i’: ‘oreia’)sonoras. La ‘x’ se pronunciaba como el gallego ‘Xoán’. La ‘g’ y ‘j’ se pronunciaban como la ‘g’, ‘j’ francesas.

Ø      La articulación de la ‘b’ defería de la ‘v’, aunque ambas eran bilabiales. La ‘b’ se pronunciaba oclusiva, mientras que la ‘v’ (escrita también ‘u’ ‘cavallo’ o ‘cauallo’) era fricativa.

Ø      En la lengua hablada la ‘h’ inicial aspirada sustituye a la ‘f-‘ latina; sin embargo en la lengua escrita se conservará hasta mediados del siglo XVI.

 

ESPAÑOL DEL SIGLO DE ORO

Ø      Vacilación en el empleo de grupos consonánticos cultos: efecto, efeto...

Ø      Desde finales del XVI dejó de pronunciarse la ‘h-‘ aspirada que había sustituido a l ‘f-‘ inicial latina.

Ø      Los dos variantes medievales de ‘s’ se reducen a la pronunciación sorda actual.

Ø      La ‘c’ y ‘z’, a lo largo del XVII irán tomando el sonido actual de ‘z’ y ‘c’.

Ø      La ‘g’, ‘j’ y ‘x’ medievales dan paso a la ‘j’ actual.

Ø      La  -b- oclusiva y la  -v- fricativa medievales  se confunden quedando el sonido en la forma actual.

Este cambio fonético no llega a la grafía, donde siguió un uso anárquico hasta las disposiciones de la Real Academia de la Lengua en el siglo XVIII y XIX.