Elipse: REALISMO Y NATURALISMO (2ª mitad del XIX)

La segunda mitad del XIX supone, en toda Europa, el triunfo de la burguesía, caracterizada históricamente por su espíritu mercantilista y su mentalidad práctica, y que, al convertirse en clase dominante, se va haciendo cada vez más conservadora y pragmática. La filosofía dominante es el POSITIVISMO.

Estos cambios se manifiestan en literatura (y en general, en el arte) con el nacimiento del Realismo y del Naturalismo: los artistas se volcaron en la observación de la sociedad y en el análisis de los acontecimientos cotidianos.

En Literatura el género más importante es la novela. GALDÓS la define como “imagen de la vida”.

A partir de 1868 (la llamada generación del 68 estaría formada por escritores como VALERA, GALDÓS o CLARÍN) surge la gran novela realista.(su auge coincide con  la relativa prosperidad burguesa de los  años de la Restauración) Frente a la novela romántica, evasiva y fantástica, la novela realista pinta la vida y las costumbres tomándolas de la realidad y de la época en que se escribe. Sus características son:

·          Lo que cuenta  tiene VEROSIMILITUD.

·          Está ambientada en la época contemporánea: lo que cuenta se sitúa en la época del autor.

·          La acción avanza de forma lineal: con un principio y un final y de acuerdo con la cronología de los hechos.

·          El narrador es un narrador omnisciente que trata de adoptar una  actitud objetiva para dar cuenta exacta de lo que ocurre; pero también interviene con opiniones y  juicios.

·          Presenta abundantes descripciones de ambientes y tipos, tratando de reproducir fielmente la realidad.

·          El lenguaje del narrador suele ser culto y elaborado, pero también puede adoptar el registro coloquial. Los personajes se expresan de acuerdo a su condición social y cultural.

·          En cuanto a la técnica narrativa, además de la narración tradicional y del estilo indirecto, destacan el estilo indirecto libre y el monólogo interior.

 

Un nuevo modo de realismo es el Naturalismo. Su máxima figura es el novelista francés EMILE ZOLA. Está vinculado a la filosofía determinista que defiende el comportamiento del ser humano es el resultado (“está determinada”) de su herencia biológica y del medio en el que vive. A la novela naturalista le interesan sobre todo los personajes con taras y vicios (los aspectos más sórdidos de la realidad) para analizar el determinismo hereditario y la influencia del medio. El novelista intenta reflejar las lacras de la sociedad capitalista.

 

 
Elipse: VALERA Elipse: BLASCO IBÁÑEZ

Pepita Jiménez es la historia de un seminarista , Luis de Vargas, cuya vocación se ve derrumbada ante los encantos de la protagonista. La primera parte de la novela adopta la forma epistolar: son las cartas que Luis escribe a su tío, deán de la catedral. La segunda parte es un relato en que el deán completa las cartas, contando el rendimiento de Luis. Un epílogo nos revelará la felicidad de los protagonistas, ya casados.

En Juanita la Larga, el cincuentón don Paco, secretario del Ayuntamiento de un pueblo andaluz, se enamora de una jovencita (Juanita) cuya reputación está en entredicho por los prejuicios de las mentes estrechas. El amor triunfará.

 

 

 

Vicente Blasco Ibáñez es el novelista español más cercano al naturalismo. Se interesa por los ambientes sórdidos, la crudeza de los temas y la preocupación por taras hereditarias.. Sus novelas

( “La barraca”, “Cañas y barro”) están ambientadas en el mundo rural de su tierra, Valencia.